19/2/15

Valente: La doble aparición

«Lo único que se crea es la capacidad —disponibilidad, atención extrema y sin cuidado ("dejando mi cuidado")— para recibir el don. Ecce ancilla. El don».

«En el lenguaje no se produce un decir, sino un aparecer. El lenguaje desaparece en lo que él mismo hace aparecer».

J. A. Valente: Diario anónimo
06/04/1977 y 16/08/1996

13/2/15

El editor - Roberto Calasso

El editor 1) transforma un texto en un libro y 2) introduce ese libro en un espacio cultural.

Dicho con más detalle, el editor DA FORMA a un texto (edición, portada, textos de portada, materiales, catálogo) hasta convertirlo en libro, y luego INSTALA el libro en un espacio cultural (distribución, promoción, medios). El editor es pues un MEDIADOR (autorizado, caracterizado) entre autores y lectores. Caracterizado esencialmente por su catálogo, que es a la vez su MARCA.

(Roberto Calasso: La marca del editor, Anagrama, 2014)

Vicisitudes

Viajar por viajar. Huir de qué. De cielo cambian, no de espíritu, los que cruzan el mar. Cambian los nombres y las cifras y las ropas; pero todo, en gran medida, se repite. Tú te repites. Altas nubes van y vienen; y el alma que no se muda. Que se distrae tal vez: se trae afuera. Va a su no mejor lugar. Vana empresa, entonces, caminar. Siempre, con Pascal me pregunto: ¿Qué te ahoga, o remueve, en una habitación vacía? ¿Qué retorno infructuoso? ¿Cuál?


5/2/15

Ortega: Estudios sobre el amor

«El amor de enamoramiento se caracteriza por contener, a la vez, estos dos ingredientes: el sentirse encantado por otro ser que nos produce «ilusión» íntegra y el sentirse absorbido por él hasta la raíz de nuestra persona, como si nos hubiera arrancado de nuestro propio fondo vital y viviésemos trasplantados a él. [...] No importa que la entrega corporal o espiritual se haya cumplido o no. Lo esencial es que se sienta entregado al otro, cualquiera que sea la decisión de su voluntad. No es un querer entregarse: es un entregarse sin querer.

Es, pues, esencial en el amor de que hablamos la combinación de los dos elementos susodichos: el encantamiento y la entrega. Su combinación no es mera coexistencia, no consiste en darse juntos, lo uno al lado de lo otro, sino que lo uno nace y se nutre de lo otro. Es la entrega por encantamiento. [...] La palabra «encanto» tan trivializada es, no obstante, la que mejor expresa la clase de actuación que sobre el que ama ejerce lo amado. Conviene, pues, restaurar su uso, resucitando el sentido mágico que en su origen tuvo.

El fenómeno psicológico del deseo y el de «ser encantado» tienen signo inverso. En aquel tiende a absorber el objeto; en este soy yo el absorbido. De aquí que en el apetito no haya entrega de mi ser, sino, al contrario, captura del objeto.

Un paso más y podremos decir sin excesiva extravagancia que el amor es un hecho poco frecuente y un sentimiento que solo ciertas almas pueden llegar a sentir; en rigor, un talento específico que algunos seres poseen, el cual se da de ordinario unido a otros talentos, pero que puede ocurrir aislado y sin ellos. [...] No se enamora cualquiera ni de cualquiera se enamora el capaz. El divino suceso se origina cuando se dan ciertas rigorosas condiciones en el sujeto y en el objeto. Muy pocos pueden ser amantes y muy pocos amados».


Ortega (1925): «Para una psicología del hombre interesante», pp. 33-39.
En «Estudios sobre el amor», Revista de Occidente, 1966.

4/2/15

Lectura en Encuentros Inaugurales de Palimpsesto 2.0 (Sevilla)

El viernes 16 de enero participé en el programa Encuentros Inaugurales de la editorial Palimpsesto 2.0 de Sevilla. La sección de poesía del evento me reunió con los autores Felipe Bollaín y Eva Gallud en la nueva sede de la librería Especies de Espacios. Entre los asistentes, un atentísimo Jesús Cotta. Presentó Juan Luis Gavala, editor.

 
 
 
 
 

2/2/15

Qué son los argumentos

La materia misma se convierte en tema. La materia es obra, y no mero vehículo para comunicar una imagen exterior.

De igual forma, el lenguaje poético relega la función informativa para, más desenvueltamente, llevar a cabo su propósito: mostrar la significación real de una experiencia. Deja atrás la imagen; muestra los argumentos.

Y ello, esta desvinculación del acontecimiento exterior, respetando el sentido de la naturaleza. No todo vale. Antes bien, casi nada vale. La lengua porta su logos interno. Jamás desatender el sentido.

Futilidad de la poesía descriptiva. Futilidad de los irracionalismos: fonéticos, sintácticos, surrealismos.

Se escribe sobre una línea muy fina, propia de cada uno. Su trazo. Su caligrafía.



Carmen Laffón: El Coto desde Sanlúcar, 2014 | CAAC-Sevilla         
 

24/1/15

Radix mea aperta est secus aquas

Vulgata. Job 29, 19.

El llamado «poema de la nostalgia» en el último discurso de Job. Llegado a este punto, Job queda o se siente solo, y deja brotar el recuerdo de su vida dichosa.

Y pensaba: «En mi nido moriré
con días incontables como la arena».
Mi raíz descubierta alcanzaba las aguas;
el rocío se posaba en mis ramas.
Mi prestigio crecía intacto;
el arco era poderoso en mi mano.


Monasterio de San Florián / Stift Sankt Florian
Austria, 2007

16/1/15

Discernimiento

«Las tres cualidades de la obra literaria, según Santo Tomás: integritas (unidad, totalidad), consonantia (coherencia, decorum), claritas (capacidad de iluminación de la palabra)».

Esto es: que conforme una unidad o todo orgánico; que concuerden (internamente sus elementos, así como con las ideas o referencias culturales externas); 3) que ensanche nuestra conciencia del mundo. Que valga la pena haberla leído.

Solo el decoro ya excluye la mayoría de obras contemporáneas. La claritas es casi inalcanzable.

20/12/14

Peter Handke: Canción del niño

PETER HANDKE: «LIED VOM KINDSEIN», 1987 | TRAD: J.R. GALLO, 2014

Cuando el niño era niño
andaba con los brazos colgando,
quería que el arroyo fuera un río,
que el río fuera cascada,
y este charco el mar.

Cuando el niño era niño
no sabía que era un niño;
todo para él tenía alma
y todas las almas eran una.

Cuando el niño era niño
no tenía opiniones sobre nada,
no tenía hábitos,
se sentaba con las piernas cruzadas,
echaba a correr de repente,
tenía un remolino en el pelo
y no posaba cuando le hacían fotos.

Cuando el niño era niño
fue el tiempo de preguntas como estas:
¿Por qué yo soy yo y por qué no soy tú?
¿Por qué estoy aquí y por qué no allí?
¿Cuándo empezó el tiempo y dónde termina el espacio?
¿No es esta vida bajo el sol un sueño?
Lo que veo y oigo y huelo,
¿no es la apariencia de un mundo que oculta otro mundo?
¿Existe realmente el mal, y gente
mala de verdad?
¿Cómo es posible que yo, el que soy,
no existiera antes de existir,
y que un día yo, el que soy,
deje de ser este que soy?

Cuando el niño era niño
le daban asco las espinacas, los guisantes, el arroz con leche
y la coliflor cocida,
pero ahora come todo esto y no por obligación.

Cuando el niño era niño
despertó un día en una cama extraña
y ahora le sucede a menudo,
muchas personas le parecían hermosas
y ahora es un hecho excepcional,
podía imaginarse claramente el paraíso
y a lo sumo puede ahora intuirlo,
no podía concebir la nada
y hoy se estremece ante ella.

Cuando el niño era niño
jugaba ensimismado,
y ahora se entrega a las cosas como entonces, pero solo
si esas cosas son su trabajo.

Cuando el niño era niño
se conformaba con una manzana y pan,
y sigue siendo así todavía.

Cuando el niño era niño
las moras le caían en la mano como solo las moras caen
y así es todavía,
las nueces crudas le dejaban la lengua áspera
y así es todavía,
sentía en cada montaña
el deseo de una montaña cada vez más alta
y en cada ciudad
el deseo de una ciudad más grande,
y todavía es así,
cogía las cerezas de la copa del árbol emocionado
como hace hoy todavía,
sentía timidez ante los extraños
y la siente todavía,
esperaba la primera nevada,
y la sigue esperando todavía.

Cuando el niño era niño
tiró un palo como una lanza contra el árbol;
y ahí está vibrando todavía.






Als das Kind Kind war,
ging es mit hängenden Armen,
wollte der Bach sei ein Fluß,
der Fluß sei ein Strom,
und diese Pfütze das Meer.

Als das Kind Kind war,
wußte es nicht, daß es Kind war,
alles war ihm beseelt,
und alle Seelen waren eins.

Als das Kind Kind war,
hatte es von nichts eine Meinung,
hatte keine Gewohnheit,
saß oft im Schneidersitz,
lief aus dem Stand,
hatte einen Wirbel im Haar
und machte kein Gesicht beim fotografieren.

Als das Kind Kind war,
war es die Zeit der folgenden Fragen:
Warum bin ich ich und warum nicht du?
Warum bin ich hier und warum nicht dort?
Wann begann die Zeit und wo endet der Raum?
Ist das Leben unter der Sonne nicht bloß ein Traum?
Ist was ich sehe und höre und rieche
nicht bloß der Schein einer Welt vor der Welt?
Gibt es tatsächlich das Böse und Leute,
die wirklich die Bösen sind?
Wie kann es sein, daß ich, der ich bin,
bevor ich wurde, nicht war,
und daß einmal ich, der ich bin,
nicht mehr der ich bin, sein werde?

Als das Kind Kind war,
würgte es am Spinat, an den Erbsen, am Milchreis,
und am gedünsteten Blumenkohl,
und ißt jetzt das alles und nicht nur zur Not.

Als das Kind Kind war,
erwachte es einmal in einem fremden Bett
und jetzt immer wieder,
erschienen ihm viele Menschen schön
und jetzt nur noch im Glücksfall,
stellte es sich klar ein Paradies vor
und kann es jetzt höchstens ahnen,
konnte es sich Nichts nicht denken
und schaudert heute davor.

Als das Kind Kind war,
spielte es mit Begeisterung
und jetzt, so ganz bei der Sache wie damals, nur noch,
wenn diese Sache seine Arbeit ist.

Als das Kind Kind war,
genügten ihm als Nahrung Apfel, Brot,
und so ist es immer noch.

Als das Kind Kind war,
fielen ihm die Beeren wie nur Beeren in die Hand
und jetzt immer noch,
machten ihm die frischen Walnüsse eine rauhe Zunge
und jetzt immer noch,
hatte es auf jedem Berg
die Sehnsucht nach dem immer höheren Berg,
und in jeder Stadt
die Sehnsucht nach der noch größeren Stadt,
und das ist immer noch so,
griff im Wipfel eines Baums nach den Kirschen in einem Hochgefühl
wie auch heute noch,
hatte Scheu vor jedem Fremden
und hat sie immer noch,
wartete es auf den ersten Schnee,
und wartet so immer noch.

Als das Kind Kind war,
warf es einen Stock als Lanze gegen den Baum,
und sie zittert da heute noch.


12/12/14

Lectura en el ciclo «Encuentros en el Antiguo Instituto» (Gijón)

El viernes 12 de diciembre fui amablemente invitado a participar en el ciclo «Encuentros Poéticos en el Antiguo Instituto», con una larga trayectoria en Asturias. Número redondo: Encuentro Poético nº 150. Presentaron Esmeralda Martín y Estefanía González.

 
 
 
 
 
 
 
 
 

21/11/14

Presentando a Mario Ortega en Madrid

El viernes 21 de noviembre, esta vez con Fernando Barcia, nueva presentación del poeta Mario Ortega y su «Tan sin tiento». En el espacio de arte Quinta del Sordo.

 
 
 

20/11/14

Presentando a Mario Ortega en El Escorial

El jueves 20 de noviembre, en la Biblioteca Municipal de El Escorial, tuve el gusto de presentar a Mario Ortega en el estreno de «Tan sin tiento».

 
 

12/10/14

Gran acuidad

La literatura es el arte de la transparencia. A diferencia del orador o del echador de cartas, el escritor no reclama atención sobre sí. A los buenos ni se los ve. Se desvanecen y queda una corriente tenue como el picado rasante de la golondrina o los destellos del carbunclo. Aire antes que agua. Propósito: Invisibilidad.

22.10.2011

6/9/14

VIII Encuentros Poéticos en Infiesto (Asturias)

Sábado 6 de septiembre en el Oriente asturiano para participar en los VIII Encuentros Poéticos de Infiesto junto a Carmen Yáñez, Alicia Álvarez y Ricardo Pochtar. Presentaron Armando Vega, organizador de la jornada, y Carmen Barrera, alcaldesa de Piloña.

 
 
 
 

2/9/14

Fabio Morábito: Escritura veloz

«La poesía no es sinónimo de lentitud, como muchos creen. Es el atajo lingüístico por excelencia. Por eso los poemas suelen ser breves, un acelerador de partículas que permite saltar sobre muchas cosas e ir directos al grano. El poeta es un velocista».

Fabio Morábito
El País, 15.03.2014
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