19/8/15

Visión y composición

Al igual que una persona puede no sentir por sí misma, pero aun así desenvolverse socialmente de forma correcta e incluso brillante, hay escritores que no ven ni experimentan, sino que basan su oficio en la composición, la construcción, el entramado de frases, ideas y argumentos.

La idea aparece varias veces en Rilke y Tolstói como clave del oficio. Componer texto no es hacer literatura —producir obra no es hacer arte—, pues los parámetros del trabajo ordinario resultan inaplicables. Somos silencio y visión.

17/8/15

Rilke: Aprender a ver

«Creo que debería empezar a trabajar un poco, ahora que aprendo a ver. Tengo veintiocho años y, por así decir, no ha pasado casi nada. Repasemos: he escrito un estudio sobre Carpaccio, que es malo; un drama titulado "Matrimonio", que pretende demostrar una tesis falsa por medios equívocos; y versos. Sí, pero ¡los versos no significan nada cuando se escriben demasiado pronto! Se debería esperar, y atesorar sensibilidad y dulzura toda una vida (a ser posible una vida larga), para luego, al final, quizá poder escribir diez líneas que sean buenas. Pues los versos no son, como algunos creen, sentimientos (estos se tienen muy pronto): son experiencias. Para escribir un solo verso hay que haber visto muchas ciudades, personas y cosas; hay que conocer a los animales; hay que sentir cómo vuelan los pájaros y saber qué gestos hacen las florecillas al abrirse por la mañana. Es necesario poder pensar en caminos de lugares desconocidos, en encuentros inesperados y en despedidas que hacía tiempo se veían llegar; en días de infancia que no somos capaces de explicar; en nuestros padres a los que heríamos cuando nos traían una alegría y no la comprendíamos (habría sido una alegría para otro); en enfermedades de infancia que comienzan tan singularmente, con transformaciones graves y profundas; en días transcurridos en habitaciones tranquilas y recogidas; en mañanas al borde del mar, en el mar mismo, en mares, en noches de viaje que susurraban en lo alto y volaban con todas las estrellas... y aún no será suficiente con poder pensar todo esto. Es necesario tener recuerdos de muchas noches de amor, en las que ninguna se parece a otra; de gritos de parturientas y de leves, blancas, durmientes mujeres paridas, que se cierran. Es necesario haber estado al lado de los moribundos; haber permanecido sentado junto a los muertos en la habitación, con la ventana abierta y los ruidos que llegan como golpes. Y aún no bastará con tener recuerdos. Es necesario saber olvidarlos, cuando son muchos, y tener la paciencia de esperar hasta que vuelvan. Pues los recuerdos mismos no son lo que buscamos. Solo cuando se convierten en nuestra sangre, mirada y gesto; cuando no tienen nombre y ya no se los distingue de nosotros mismos; solo entonces puede suceder que en la hora más insospechada, surja entre todos ellos la primera palabra de un verso y se eleve».

Rilke, 1910
Los apuntes de Malte Laurids Brigge

31/7/15

Tanizaki: Grados de sombra

La modernidad es también destrucción de lo misterioso. A barridos de luz halógena y sustancia desinfectante, lo técnico irrumpe en lo secreto; lo arrasa. Código de barras, psicoanálisis, GPS... uno no puede ni perderse.

Ciertas artes de Oriente fueron creadas para la penumbra y el fulgor parpadeante de un candelabro. Frente a medida y proporción, una estética de los grados de sombra.

«Cuando me encuentro en (un aseo japonés) me complace escuchar una lluvia suave y regular. Esto me sucede, en particular, en aquellas construcciones características de las provincias orientales donde han colocado a ras del suelo unas aberturas estrechas y largas para echar los desperdicios, de manera que se puede oír, muy cerca, el apaciguante ruido de las gotas que, al caer del alero o de las hojas de los árboles, salpican el pie de las linternas de piedra y empapan el musgo de las losas antes de que las esponje el suelo. En verdad, tales lugares armonizan con el canto de los insectos, el gorjeo de los pájaros y las noches de luna; es el mejor lugar para gozar de la punzante melancolía de las cosas en cada una de las cuatro estaciones y los antiguos poetas de haiku han debido de encontrar en ellos innumerables temas».

Tanizaki, 1933
El elogio de la sombra, Siruela

29/7/15

Gracián: La llave del querer ajeno

«26. Hallarle su torcedor a cada uno. Es el arte de mover voluntades; más consiste en destreza que en resolución: un saber por dónde se le ha de entrar a cada uno. No hay voluntad sin especial afición, y diferentes según la variedad de los gustos. Todos son idólatras: unos de la estimación, otros del interés, y los más del deleite. La maña está en conocer estos ídolos para el motivar, conociéndole a cada uno su eficaz impulso: es como tener la llave del querer ajeno. Hase de ir al primer móvil, que no siempre es el supremo, las más veces es el ínfimo, porque son más en el mundo los desordenados que los subordinados. Hásele de prevenir el genio primero, tocarle el verbo después, cargar con la afición, que infaliblemente dará mate al albedrío».

Gracián, 1647
Oráculo manual y arte de prudencia

 

26/7/15

Constricciones del medio

El lenguaje es un medio secuencial y predominantemente lógico de ordenación de ideas. En la vida, por el contrario, los seres cambian y se influyen de forma constante, simultánea y contradictoria. Esta diferencia es insalvable: el lenguaje es medio muy limitado frente a la vida.

Las palabras, en realidad, solo adquieren pleno significado cuando designan experiencias compartidas. Ahí funcionan: cuando sirven de títulos para vivencias comunes.

¿Y la literatura?

Cuando un arte actúa directamente sobre el cuerpo, la comunicación discurre por una vía más directa. No necesitamos interpretar verbalmente las experiencias; no necesitamos preocuparnos de cómo las palabras escogidas serán interpretadas por el lector.

Sucede que, sin ser ya conscientes, la lectura es una operación intelectualmente complejísima. La literatura conmueve cuando no se percibe esa operación, cuando no cuesta esfuerzo. Absorción total. Cuando se produce la rara transparencia del lenguaje y no hay lectura, sino experiencia.


13/6/15

Presentando a Ester Folgueral en Ponferrada

Tras la lectura en León, el sábado 13 de junio acompañé a Ester Folgueral en la presentación en Ponferrada de «Toma de tierra» (Editorial Gravitaciones, 2015). Presentaron el acto Miguel Ángel Varela, director del Teatro Bergidum, y José Luis Suárez Roca, escritor y profesor de literatura. El músico Lolo Moldes acompañó con su steel guitar la lectura de poemas por Ester Folgueral.

 
 
 
 

11/6/15

Presentando a Ester Folgueral en León

El jueves 11 de junio tuve el gusto de acompañar a Ester Folgueral en el estreno de su poemario «Toma de tierra» publicado por Editorial Gravitaciones. El acto tuvo lugar en el hotel Quindós de León, con presentación a cargo de los poetas Rafael Saravia y Tomás Néstor Martínez.

 
 
 
 
 

4/6/15

Presentando a Jesús Cotta en Gijón

El jueves 4 de junio tuve el placer de acompañar a Jesús Cotta en la presentación de su obra «Rosas de plomo» (Stella Maris, 2015) en el Ateneo Jovellanos de Gijón, junto con Luis Rubio Bardón, vicepresidente de la institución.

El libro es una sorprendente biografía de 400 páginas acerca de la relación entre Federico García Lorca y José Antonio Primo de Rivera. A partir de fuentes y testimonios de escritores contemporáneos, Cotta muestra que ambos se trataban, se estimaban e incluso salieron frecuentemente. Pese a la reinterpretación posterior, ellos nunca fueron antagonistas.


Reseña en el diario El Comercio - Cotta lleva al Ateneo la amistad entre Lorca y Primo de Rivera

Entrevista en esRadio - "Rosas de Plomo" desvela la amistad de Primo de Rivera y García Lorca
 
 
 

8/5/15

Presentando a Antonio Areces en Grado

Este viernes 8 de mayo, en la Biblioteca de Grado (Asturias), tuve el gusto de presentar a Antonio Areces en el estreno de su novela «Éramos río» publicada por Editorial Gravitaciones. Acompañaron los poetas Fernando Menéndez y Estefanía González, junto al director de la biblioteca, Gustavo Fernández.

 
 
 
 
 
 

26/4/15

Prólogo para «Canción del niño»

Es niño porque se mantiene en el lado cuerdo de la vida. Alegre, porque sigue una estela leve sobre el rodillo de la historia. No saber por qué, hacia dónde.

Intuye una imagen y la ve respirar. Buenos argumentos no lo distraen. Aprendí a amar entre las flores; he crecido en brazos de los dioses.

¿Cuál es su edad? Eso que permanece: lo que sigue vibrando.


16/4/15

Lengua oral, lengua escrita

Siempre he entendido lo oral y lo escrito como dos realidades distintas, sobre todo, a la hora de aprender palabras o lenguas nuevas. Dicen que el lenguaje se aprende de oído; yo siempre sentí lo contrario: la palabra es un signo, que no cambia; su sonido viene después, muy variable además entre personas y regiones y momentos. Otro claro caso de platonismo.

No puedo aprender una palabra que no he visto escrita, porque para mí aún no ha nacido. Es un sonido incipiente y equívoco.

Un paso más sería, físicamente, asociar la palabra a un gesto. A un movimiento. Por eso, quizá no deberíamos escribir con teclados... O sí. Con plena atención. Por supuesto no dictar.

«La localización en el cerebro es funcional. La zona asociativa para reconocer la escritura está en la zona visual, mientras que la que reconoce la palabra hablada está en la zona auditiva. El recuerdo de las palabras escritas está en la zona relacionada con el dominio muscular de los dedos, así como con las demás partes del cuerpo que cooperan en el acto de escribir». (Feldenkrais: El poder del yo, p. 129).

27/3/15

PRÓLOGO para «Gretl» de Antonio Medinilla

Gretl es el último poemario de Antonio Medinilla
Editorial Palimpsesto 2.0, Sevilla, 2015

PRIMORDIAL
Juan Gallo

Todo esto empieza con una brizna de hierba en la memoria del poeta, habitante de un mundo donde nada importa sino Gretl. O donde tal vez no lo hay. Ella ocupa todo, como una sustancia universal invocada en letanías, himnos, confesiones, súplicas. Libro del monólogo íntimo y obsesivo con solo-Gretl.

Si existió una persona real que respondiera al nombre de Gretl, no podremos ya seguir sus huellas. —¿Quién Gretl?—. Tenemos su nombre, eso sí, grabado en versos e ilustraciones del propio autor. Nombre símbolo, mantra, emblema primordial.

tu nombre es gretl / en la hierba herida
el mío no importa

susurra entonces tu nombre / y resucítame
me lo debes

Su propósito es ambicioso: Gretl, de Antonio Medinilla, es una cosmogonía y una creación, una suerte de génesis desbocado. Drama en siete días donde se dilucida la apuesta más alta: ser un dios, crear un mundo, morir en el amor imposible.

la casa y la hierba / a lo lejos
las ventanas gretl / aparecen / y te iluminan
es tanta la felicidad / y la noche
que desapareces

Una naturaleza mínima se despliega; sus claves reaparecen a lo largo del texto: camino, amapola, pared, hierba, mar, noche... En este lugar inalcanzable, ¿cómo dejar de ver a aquella Bronwyn surgida de las aguas del lago? ¿Y qué lugar este, inalcanzable, sino el Paraíso? Pues Gretl, en efecto, se revelará como Eva y como serpiente. Será el Paraíso y será también la expulsión del Paraíso.

Este amor arrastra un signo endemoniado. Ya el nombre nos lleva, de un lado, a Gretchen, por quien Fausto recurre y sucumbe a Mefisto, del otro, a la Gretl de carne y hueso, hermana menor de Trakl: la fascinación de la sangre, su prohibición y transgresión. Incluso más adelante, en el día quinto, el poeta se aviene a cierto descenso a los mundos subterráneos guiado por ella. Si Gretl era creación, también puede ser salvación o condenación.

pierdo mi luz / en lo azul gretl
no me importa / el abismo
tus labios resucitan / en la arena
bajemos gretl / bajamos

gretl sálvame / de lo que miro
bajemos gretl / bajamos

Siempre solos Gretl y yo —así de breve es el elenco de la obra—, salvo por una tenue figura que asoma hacia el final: «carey, mi ángel rotoso». Quienquiera que sea: hija, hijo, bestia, vértice trinitario, fruto de un amor que transpone las fronteras de la vida. Que muere y que parece regresar.

Ser apartado de Gretl es ser condenado. Permanecer con ella, no obstante, tampoco asegura la salvación. Nos queda la certeza de que mundo-Gretl incontestablemente existió.

gretl del inicio / gretl del final
estoy hablándote de amor / y del amor fui arrojado
qué haremos gretl / con la belleza encauzada
sabes que mañana / me habré muerto otra vez.